Decidí que si en algún momento de mi vida iba a salir con dos personas al mismo tiempo tenía que ser ya porque de vieja tendría otras cosas en mente. Juan vivía cerca a mi casa así que nos veíamos seguido, siempre en mi casa, afuera no porque la gente nos podía ver y yo quería mantener todo en secreto. Con Fer nos encontrábamos mas bien en su casa, no porque quisiéramos mantener la relación en secreto sino porque teníamos privacidad ahí.
Con Fer había más confianza, ya habíamos hecho cositas pero ahora él no quería presionarme, según él, se sentía todavía culpable por lo que había pasado meses atrás; sin embargo, su ternura y preocupación por mí, que no quiera herirme y que me cuidara, me hicieron pensar que de repente debía ser mejor enamorada con él y darle permiso.
- Fer... ¿me haces masajes?
- Ya, ¿a dónde?
- A la espalda. - Me acomodé y él empezó, suavemente-.
- Mmm... mejor me quito el polo para relajarme más
- Eh... bueno, pero si quieres puedo hacer que te relajes así nomás.
- No, sin el polo mejor
- Ok.
- ¿Alguna vez has hecho masajes en la barriga?
- No... creo que esos masajes no existen, Paz.
- A partir de ahora sí y tú los vas a inventar - me voltée y lo miré a los ojos, él estaba, inusualmente tímido-. ¿Por qué no empiezas, Fer? - él seguía tímido, miraba al piso y estaba un poco sonrojado, me senté le di un beso-. No tengas miedo Fer, no me vas a hacer daño.
- Sí, es verdad porque solo te voy a hacer masajes, en la barriga en la espalda y donde quieras pero solo masajes. Ahora échate otra vez. - Y empezó a hacerme los mejores masajes que hasta ahora me han dado-.
- Te quiero
- Yo también...
- Ahora, ¿me quieres hacer masajes por aquí?. -señalándome un seno-.
- No. - no entendía por qué estaba tan rojo, ¡¿acaso no debería setirse contento?!, ¡¿qué más quería!?-.
- ¡Pero te quiero!, ven, aunque sea dame un beso. - Y se echó sobre mí y me dio un beso muy romántico, cogí su mano y la llevé lentamente hacia mi vientre, quise bajarla un poco más pero no pude, así que la dejé donde estaba, nos seguíamos besando y él, por sí mismo, me acarició los senos, los besaba con amor mientras yo lo abraza y envolvía, me excitaba todo en él, me encataba que él me excitara. De repente, dejó de besarme y se paró, me alcanzó mi polo y se arregló la ropa.
- Paz, creo que mejor te llevo a tu casa.
- ¿Qué?. Bueno... pero...
- Sí, Paz
Yo entendí todo y supe que ése era el último día que pasaba con él y ahora que veo las cosas en retrospectiva me doy cuenta de que 4 (casi 5) años más tarde sigue siendo el último día que lo vi o supe si quiera algo de él, luego desapareció y aunque he tratado de ubicarlo no he podido, siempre imagino que lo veo en todas partes, lo siento. De regreso a casa, en el bus, no dijimos nada, ambos mirábamos las calles como desconocidos, yo pensaba que, por lo menos, ya no tendría que decidirme entre él y chico nuevo (Juan). Los ojos se me llenaron de lágrimas y tuve ganas de llorar pero me aguanté. Cuando llegamos a casa, me dio un beso en la boca y se fue, sin decir nada, ni él ni yo.
El mismo día, Juan me llamó para encontrarnos, lo invité a mi casa, siempre nos encerrábamos en un cuartito del tercer piso que solo tiene dos muebles y una mesa, hasta el día de hoy. Juan tenía tantas cosas en común conmigo por MSN, que cuando estábamos frente a frente no notaba lo 'Don Juan' que era (ironías de la vida), en realidad.
- Te noto triste
- No es nada, me incomoda el verano, eso es.
- A mí no me engañas, ven acá. -dándose golpecitos en una pierna, como no me paré, él fue hacia mi y se sentó en mi regazo, a mí me llegó pero no le dije nada y me empezó a besar-.
- Oh... Paz, cuando te conocí no pensé que fueras such a great kisser! pero, de veras, eres la mejor. Suck my kiss, kiss me, please pervert me, is she talking dirty?, give to me sweet sacred bliss, your mouth was made to suck my kiss. -Ok, no sabía si cantaba eso porque me dedicaba la letra, fuera de lugar, o si, simplemente, era fan de los RHCP y tenía ganas de cantar en ese momento, también fuera de lugar, qué asco, suck my kiss?, ¿de verdad quería eso?-.
- Bueno, ya ves que sí lo soy... pero, ¿vamos a seguir besándonos toda la tarde? -lo que tenía en mente era que se vaya pero la frase se prestaba a la interpretación-.
- Tienes razón... hay que usar la mesa que tenemos acá - como un bruto botó las pocas baratijas que estaban sobre ella y me jaló.
Estábamos frente a frente, parados al borde de la mesa, realmente juntos, sus manos en mi cabeza, como si de verdad estuviera tratando to suck my kiss, mis manos estaban en la mesa, no me provocaba tocarlo, me cargó de tal forma que quedé sentada al borde de la mesa y él parado, seguíamos besándonos, yo tenía puesta una falda de tela con bastante vuelo, lo cual me daba movilidad, me echó sobre la mesa y se puso sobre mí, nos besábamos y me di cuenta de que la tenía parada y dura, me empezó a besar el cuello y daba unos gemiditos de los que mejor no hablo porque aaaaagggg..., se bajo el pantalón, tenía uno de esos calzoncillos blancos comunes y corrientes y se veía su bultito, a mí hace rato que ya me había subido la falda, comenzamos a frotarnos, cerré los ojos para disfrutar el momento y para olvidarme de lo que había pasado ese mismo día en la mañana. Con los ojos cerrados, imaginaba que era Fer y no él, sentía su pene entrando a mí a través de la ropa, quería que me hiciera el amor (Fer) de verdad, que me tocara y me siguiera besando. Gemí, y ese gemido me regresó a la realidad, no-era-Fer, era un tipo ordinario, como abundan. Pero él se seguía frotado, había reaccionado solo dentro de mí, no había saltado bruscamente ni me puse de pie, estaba cansada de todo, lo dejaría seguir hasta que se canse, no, mejor le quito las ganas.
- Juan... espera, ¿sabes qué?, está mal lo que estamos haciendo.
- ¿Por quéeee...? Mmm.... ¿está mal que nos demos cariñito?
- Sí, sí, la iglesia...
- ¿Qué?
- Voy a tener que confesarle todo esto a mi guía espiritual y a mi familia, ay, ya veo las imágenes en mi mente, mejor para, no quiero que el pecado siga creciendo, tal vez no te llamen. - para este momento, ya había dejado de moverse y se le había bajado todita, por supuesto-.
- ¿Qué? No sabía que ibas a la iglesia, ¿que me llamen a dónde?
- Sí, soy católica, estoy en el coro, creí que te lo había dicho, eh... que te llamen para que te confieses pues, estas cosas no se hacen sino hasta el matrimonio, mira, mejor te vas, luego hablamos, te contaré cómo me va con mi guía, ¿ok?
- Eh... sí, claro, no te preocupes mi amor, ya nos vemos. - besito -.
Se entiende que nunca más supe nada de él, bueno, algunas veces nos cruzamos por ahí porque vivíamos cerca pero ambos pasábamos de largo. Ese día amanecí pensando cómo haría para manejar dos relaciones al mismo tiempo y terminé quedándome con ninguna. Por un lado, contentísima, menos problemas, me di cuenta de que el tal Juan era un pavo y por otro lado, mal, no me había olvidado de Fer, todo ese tiempo sin él... sin embargo, ya sabía que ese había sido mi último día con él, solo me quedaba aceptar y empezar una nueva etapa, en un mes empezaba la universidad.
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lunes, 21 de enero de 2008
miércoles, 2 de enero de 2008
Primer enamorado
Creí que sería fácil consegui un enamorado, al fin y al cabo, a esa edad no quería enamorarme, ni siquiera sabía qué era enamorarse, solo quería alguien a mi lado, quería serntirme mujer, no es que no me sintiera así pero quería darle a la gente las pruebas de que sí lo era.
Me empezó a gustar un chico, esto fue en verano, íbamos a la playa, al cine, yo esperaba que él de el primer paso pero nada, lo tuve que dar yo y al final por gusto porque esa relación no duró ni un mes y ni siquiera hubo beso, solo piquitos.. Éramos unos niños.
Cuando volví al colegio conocí al que sería mi primer enamorado, de a de veras. Él tenía 16 y yo 14 años, nos sentábamos en los dos extremos opuestos del salón. Él atrás, con toda la sarta de vagos y yo adelante, con toda la gente estudiosa e inteligente por supuesto... no, en serio, él atrás y yo adelante, lo conocía de vista y sabía su nombre pero nada más.
De un día para otro me empezó a prestar atención, se sentaba a mi lado, hablaba conmigo, me hacía reír y a la semana de haber hablado por primera vez me dijo que quería estar conmigo. Obviamente.... le dije que 'No, gracias' :) y lo mandé a la mierda. Qué carajos, no era una chica fácil qué se habría creído, qué fea sensación, qué habría pensado de mí para que se atreva a preguntarme eso tan pronto. Pero insistió... durante dos semanas estuvo constante, gileándome, para mí era obvio que era puro floro pero esa terquedad...
Nunca entendí por qué se le ocurrió ir tras de mí de un momento a otro, tampoco lo supe nunca así que jamás me enteraré si solo quería jugar, si era un reto con sus amigos o si todo lo que me decía sobre lo interesante que le parecía era cierto. El punto es que, a tanta insistencia, comencé a verle todos los pros y contras. Contras: no lo conocía mucho (pero qué chu!) Pros: Era atractivo, era terco e insistente (cosas que me encanta hasta ahora), era antisocial hasta cierto punto...
Era viernes, bajábamos las escaleras porque era hora de salida, yo me escapaba de él sin saber por qué, le llevaba medio piso de distancia, él se cansó de perseguirme y gritó en frente de todos: '¡Paz! Ya no te lo diré más porque te corres pero ME GUSTAS DEMASIADO Y QUIERO ESTAR CONTIGO' Luego puso una cara que solo yo me puedo imaginar, fue irresistible, le dije que sí y medio colegio aplaudió.
Ese día lo celebramos con sangría, nos emborrachamos en su departamento (vivía solo porque sus padres estaban en otro país y su hermana se había ido a vivir al departamento de su novio) y nos reímos como locos. Después, se puso romanticón, empezó a decir que me quería, que no era floro... Ambos estábamos echados en la cama, mirándonos frente a frente, él tenía una mano, una de sus grandes manos en mi cadera, la fue subiendo hasta llegar a la cintura. Me sentía bien.
Así, pasó una semana, todos los días agarrábamos como locos y sus manos solo llegaban hasta mi cintura, era verano (marzo) y el cielo era color naranja algunos dias. Esa semana la pasamos en el departamento de una amiga, sus dos padres trabajaban así que igual no había nada y siempre nos dejaba solos como si ya supiera que queríamos privacidad. Para mí, la experiencia era de lo más romántica, éramos 'la' pareja del colegio, todas mis amigas de lo más contentas por mí, era verano y él tan perfecto para mí. Me decía a mí misma que estaba con todo un caballero... hasta que un día cualquiera, esas manos que nunca pasaban de la cintura ni para arriba ni para abajo subieron un poquito más de lo normal, estábamos en el primer piso del edificio donde vivía mi amiga, yo hacía como que no era conmigo la cosa, sus manos llegaron hasta debajo de mi brassier pero por los costados y así como quien no quiere la cosa puso una de ellas encima de mis senos.
- ¡¡¡¿Qué te pasa?!!!
- Tranquila.... Baja la voz, van a pensar que te estoy haciendo daño - me dijo susurrando -.
- Ya, bajo la voz pero escúchame, quita esa mano de ahí - yo miraba de un lado a otro intranquila mientras trataba inútilmente de mover su mano del lugar donde estaba -.
- Solo dime cuál es el problema...
- El problema es que no quiero que tu mano esté ahí.
- ¿Ahí? ¿Dónde ahí?
- Ya, deja de hacerte el gracioso y bájala - para esto, ya había dejado de forcejear-.
- ¿Te da miedo decir 'seno' o 'teta'? No tengas miedo... es normal Paz.
- No, no me da miedo, está bien, no me da miedo decir 'seno' solo que acá me da miedo que pase alguien...
- O... ¿será que te da vergüenza?
- ¡No! Nada que ver, solo que por acá puede salir alguien y nos pueden ver. Como ya te dije, puedo decir y hacer pero no acá.
De hecho, me moría de miedo y vergüenza, todo el rato había estado sonrojada hasta más no poder y de puro orgullo le dije que no pasaba nada, me hacía la mujer, la adulta y también lo creía a él adulto, no quería que me viera como una niña, era su enamorada.
Al día siguiente, en el departamento de mi amiga, subió la mano otra vez. Como ya le había dicho que no pasaba nada esa vez no lo detuve, dejé que subiera una mano y la otra también. Ese fin de semana había pensado en el episodio anterior y me había propuesto seguirle la corriente, hacer como si no me molestara en absoluto e incluso hacer como si me gustara (porque no, no me gustaba, estaba aterrada).
Llegué a acostumbrarme como en una semana más, pensé que otras chicas del cole que eran solo un par de años mayores que yo ya habían hecho lo mismo que yo pero elevado a la potencia mil, me decía a mí misma que debería alegrarme porque eso era lo que quería y le eché la culpa a mis roches al colegio católico. No había por qué alarmarse, era un simple, tonto e inocente toqueteo, ni siquiera me las veía... Era como el dicho 'Se mira pero no se toca' al contrario, con eso estaba contenta.
- Hay continuación -.
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