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lunes, 21 de enero de 2008

Últimas vacaciones de colegio - Nueva etapa

Decidí que si en algún momento de mi vida iba a salir con dos personas al mismo tiempo tenía que ser ya porque de vieja tendría otras cosas en mente. Juan vivía cerca a mi casa así que nos veíamos seguido, siempre en mi casa, afuera no porque la gente nos podía ver y yo quería mantener todo en secreto. Con Fer nos encontrábamos mas bien en su casa, no porque quisiéramos mantener la relación en secreto sino porque teníamos privacidad ahí. Con Fer había más confianza, ya habíamos hecho cositas pero ahora él no quería presionarme, según él, se sentía todavía culpable por lo que había pasado meses atrás; sin embargo, su ternura y preocupación por mí, que no quiera herirme y que me cuidara, me hicieron pensar que de repente debía ser mejor enamorada con él y darle permiso. - Fer... ¿me haces masajes? - Ya, ¿a dónde? - A la espalda. - Me acomodé y él empezó, suavemente-. - Mmm... mejor me quito el polo para relajarme más - Eh... bueno, pero si quieres puedo hacer que te relajes así nomás. - No, sin el polo mejor - Ok. - ¿Alguna vez has hecho masajes en la barriga? - No... creo que esos masajes no existen, Paz. - A partir de ahora sí y tú los vas a inventar - me voltée y lo miré a los ojos, él estaba, inusualmente tímido-. ¿Por qué no empiezas, Fer? - él seguía tímido, miraba al piso y estaba un poco sonrojado, me senté le di un beso-. No tengas miedo Fer, no me vas a hacer daño. - Sí, es verdad porque solo te voy a hacer masajes, en la barriga en la espalda y donde quieras pero solo masajes. Ahora échate otra vez. - Y empezó a hacerme los mejores masajes que hasta ahora me han dado-. - Te quiero - Yo también... - Ahora, ¿me quieres hacer masajes por aquí?. -señalándome un seno-. - No. - no entendía por qué estaba tan rojo, ¡¿acaso no debería setirse contento?!, ¡¿qué más quería!?-. - ¡Pero te quiero!, ven, aunque sea dame un beso. - Y se echó sobre mí y me dio un beso muy romántico, cogí su mano y la llevé lentamente hacia mi vientre, quise bajarla un poco más pero no pude, así que la dejé donde estaba, nos seguíamos besando y él, por sí mismo, me acarició los senos, los besaba con amor mientras yo lo abraza y envolvía, me excitaba todo en él, me encataba que él me excitara. De repente, dejó de besarme y se paró, me alcanzó mi polo y se arregló la ropa. - Paz, creo que mejor te llevo a tu casa. - ¿Qué?. Bueno... pero... - Sí, Paz Yo entendí todo y supe que ése era el último día que pasaba con él y ahora que veo las cosas en retrospectiva me doy cuenta de que 4 (casi 5) años más tarde sigue siendo el último día que lo vi o supe si quiera algo de él, luego desapareció y aunque he tratado de ubicarlo no he podido, siempre imagino que lo veo en todas partes, lo siento. De regreso a casa, en el bus, no dijimos nada, ambos mirábamos las calles como desconocidos, yo pensaba que, por lo menos, ya no tendría que decidirme entre él y chico nuevo (Juan). Los ojos se me llenaron de lágrimas y tuve ganas de llorar pero me aguanté. Cuando llegamos a casa, me dio un beso en la boca y se fue, sin decir nada, ni él ni yo. El mismo día, Juan me llamó para encontrarnos, lo invité a mi casa, siempre nos encerrábamos en un cuartito del tercer piso que solo tiene dos muebles y una mesa, hasta el día de hoy. Juan tenía tantas cosas en común conmigo por MSN, que cuando estábamos frente a frente no notaba lo 'Don Juan' que era (ironías de la vida), en realidad. - Te noto triste - No es nada, me incomoda el verano, eso es. - A mí no me engañas, ven acá. -dándose golpecitos en una pierna, como no me paré, él fue hacia mi y se sentó en mi regazo, a mí me llegó pero no le dije nada y me empezó a besar-. - Oh... Paz, cuando te conocí no pensé que fueras such a great kisser! pero, de veras, eres la mejor. Suck my kiss, kiss me, please pervert me, is she talking dirty?, give to me sweet sacred bliss, your mouth was made to suck my kiss. -Ok, no sabía si cantaba eso porque me dedicaba la letra, fuera de lugar, o si, simplemente, era fan de los RHCP y tenía ganas de cantar en ese momento, también fuera de lugar, qué asco, suck my kiss?, ¿de verdad quería eso?-. - Bueno, ya ves que sí lo soy... pero, ¿vamos a seguir besándonos toda la tarde? -lo que tenía en mente era que se vaya pero la frase se prestaba a la interpretación-. - Tienes razón... hay que usar la mesa que tenemos acá - como un bruto botó las pocas baratijas que estaban sobre ella y me jaló. Estábamos frente a frente, parados al borde de la mesa, realmente juntos, sus manos en mi cabeza, como si de verdad estuviera tratando to suck my kiss, mis manos estaban en la mesa, no me provocaba tocarlo, me cargó de tal forma que quedé sentada al borde de la mesa y él parado, seguíamos besándonos, yo tenía puesta una falda de tela con bastante vuelo, lo cual me daba movilidad, me echó sobre la mesa y se puso sobre mí, nos besábamos y me di cuenta de que la tenía parada y dura, me empezó a besar el cuello y daba unos gemiditos de los que mejor no hablo porque aaaaagggg..., se bajo el pantalón, tenía uno de esos calzoncillos blancos comunes y corrientes y se veía su bultito, a mí hace rato que ya me había subido la falda, comenzamos a frotarnos, cerré los ojos para disfrutar el momento y para olvidarme de lo que había pasado ese mismo día en la mañana. Con los ojos cerrados, imaginaba que era Fer y no él, sentía su pene entrando a mí a través de la ropa, quería que me hiciera el amor (Fer) de verdad, que me tocara y me siguiera besando. Gemí, y ese gemido me regresó a la realidad, no-era-Fer, era un tipo ordinario, como abundan. Pero él se seguía frotado, había reaccionado solo dentro de mí, no había saltado bruscamente ni me puse de pie, estaba cansada de todo, lo dejaría seguir hasta que se canse, no, mejor le quito las ganas. - Juan... espera, ¿sabes qué?, está mal lo que estamos haciendo. - ¿Por quéeee...? Mmm.... ¿está mal que nos demos cariñito? - Sí, sí, la iglesia... - ¿Qué? - Voy a tener que confesarle todo esto a mi guía espiritual y a mi familia, ay, ya veo las imágenes en mi mente, mejor para, no quiero que el pecado siga creciendo, tal vez no te llamen. - para este momento, ya había dejado de moverse y se le había bajado todita, por supuesto-. - ¿Qué? No sabía que ibas a la iglesia, ¿que me llamen a dónde? - Sí, soy católica, estoy en el coro, creí que te lo había dicho, eh... que te llamen para que te confieses pues, estas cosas no se hacen sino hasta el matrimonio, mira, mejor te vas, luego hablamos, te contaré cómo me va con mi guía, ¿ok? - Eh... sí, claro, no te preocupes mi amor, ya nos vemos. - besito -. Se entiende que nunca más supe nada de él, bueno, algunas veces nos cruzamos por ahí porque vivíamos cerca pero ambos pasábamos de largo. Ese día amanecí pensando cómo haría para manejar dos relaciones al mismo tiempo y terminé quedándome con ninguna. Por un lado, contentísima, menos problemas, me di cuenta de que el tal Juan era un pavo y por otro lado, mal, no me había olvidado de Fer, todo ese tiempo sin él... sin embargo, ya sabía que ese había sido mi último día con él, solo me quedaba aceptar y empezar una nueva etapa, en un mes empezaba la universidad.

jueves, 17 de enero de 2008

Verano

No sé si para bien o para mal pero a esa edad (ya tenía 15) no aceptaba sentimientos negativos en mí, así que la tristeza no me duró mucho. Tan solo un mes después me enteré que volvió con su ex, con la que ya había tirado y que después de un mes volvieron a terminar y luego de otro mes empezó a salir con una tipa de la que siempre nos burlábamos en el cole y que también tiraron. Ocupé mi tiempo con actividades extracurriculares, no siempre eran sanas, pero lo ocupé hasta que acabó el año escolar, llegó el verano, completamente adolescente, volví al cole para mi último año, el cual fue completamente adolescente también y volvió a llegar el verano. Ya tenía 16. Me sentía vieja y estaba de moda el Hi5 así que me puse a buscar a los amigos de antaño, incluído el ex. Le mandé un mensaje afectuoso pero serio al cual respondió del mismo modo por lo que supuse que en el último año había cambiado. De él no supe absolutamente nada hasta ese momento, no nos habíamos visto ni llamado, sus amigos sabían que no quería saber nada de él asi que no hablaban de él frente a mí. Lo vi por única vez en la fiesta de prom, se me había roto una de las tiras de ese vestido magnífico que usé una sola vez y, desesperada, agarré a la primera persona que tuve al lado para pedirle que me ayudara a coser la tira (las mujeres pensamos en todo, había llevado aguja e hilo en mi bolso de mano), era una chica con la que estuve en la misma sección en 3ro de secundaria, 4to y 5to nada que ver. Ella, sorprendida, me ayudó pero se le caía la orquídea, acababa de llegar, su cabello molestaba, caos. Así que alzó la mirada para ver si encontraba a alguien que la ayude con su cabello, orquídea y bolso, llamó a Fer, a mi Fer. Estaba con un sobretodo negro, había crecido, la cara le había cambiado, ya no parecía un chiquillo, era un hombre, la ayudó y no nos saludamos. Ese era el único contacto y luego, el Hi5 y a partir del Hi5, el MSN. Nos agregamos y conversamos, quedamos en encontrarnos en el cole para recoger libretas. Así lo hicimos, luego caminamos bajo una avenida llena de árboles que nos cubrían del sol, llegamos a su nuevo departamento en el que seguía viviendo, practicamente, solo y nos tiramos en la cama como en los viejos tiempos, me hizo masajes y ahí creí que se intentaría sobrepasar pero no, jugamos con la Pc, me sirvió comida con un delantal que hice que se pusiera y me acompañó a casa. Fue un encuentro bizarro. Seguimos saliendo y me fui acostumbrando a su nueva actitud, agarramos y se convirtió en lo habitual, caminábamos de la mano porque abrazados daba calor, dormíamos juntos después de almuerzo, era como un enamorado pero informal. Paralelamente, como todos los veranos, conocía gente de todas partes. En el cumpleaños de una amiga me presentaron a un tal Juan, un chico simpático pero normal, un poco distinto al resto, se vestía bien. Juan no era para nada del otro mundo, cuando me pidió el correo dudé pero terminé dándoselo. Cuando me hablaba lo saludaba y respondía si me preguntaba qué tal pero ahí nomás hasta que mi amiga me dijo que le gustaba y me entró la curiosidad. Empecé a seguirle la corriente con las conversas y me parecieron interesantes, nos mandábamos música, teníamos gustos compatibles y hablábamos de todo. También salía con él. Un día en mi casa, viendo tele le di un beso y me preguntó si quería estar con él, le dije que sí, se fue. Una vez sola me di cuenta: ¡Ups! ¡¿Y Fer?! Ahora, ¡¡qué hago!!

miércoles, 9 de enero de 2008

Primer enamorado - pt. 2

Los días pasaron y él me llegó a gustar, no es que antes no me gustara pero fue distinto, como que me empezó a hacer ilusión. En el bus pensaba que era el mejor enamorado que podía tener porque creía que no aspiraba a nada mejor, supuse que debía sentirme afortunada de que se quedara conmigo todas las tardes a diferencia de otros enamorados que máximo se quedaban con sus enamoradas unas horas después del cole, pero él no, el me acompañaba a todas partes, a mi casa, a mi academia, etc. Además, me había presentado a todos sus amigos e íbamos a sus casas así que yo me sentía como 'la' chica de Fernando (así se llamaba). Suena mal ahora que lo pienso... 'de Fernando 'de Fer''... pero en ese entonces me encantaba sentirme asi, tan suya, me sentía importante. Con él tuve mis primeras citas 'en parejas' y... sobre el tema del toqueteo, me llegó a gustar, incluso llegué a decirle que lo haga más fuerte y le daba indicaciones sobre cómo me gustara que me lamiera... y mordiera... Un día me convenció para que nos 'tiremos la pera'. En mi casa nadie se enteraba de mi vida porque les llegaba mi existencia, podía desaparecer una semana si quería y con tal que llamase no pasaba nada y él, como ya conté, vivía solo, prácticamente. Nos encontramos a unas cuadras del cole y fuimos a su casa. El plan era super sano: tomar desayuno, ver una o dos películas, ordenar algo para almorzar y después ver qué había, tal vez ir a casa de uno de sus patas o invitarlos para tomar algo. Cumplimos hasta la mitad, osea, tomamos desayuno, vimos una película y ordenamos algo para almorzar. Comimos riquísimo y harto y nos tiramos de panza a su cama, se sentó y empezó a hacerme masajes en los hombros, después en la espalda y la cintura, estaba relajadísima. Lentito, me fue quitando el polo, ya sin polo me volteó y se puso encima de mí y empezó a besarme el cuello. Era todo un caballero, para tener 16 años estaba más que bien y como antes había estado ilusionándome sentía que estaba 'enamorada', asi que dejaba que siga, me quitó el sostén y sus besos empezaron a descender hasta mis senos, los besaba con delicadeza al comienzo pero sus ganas iban en aumento. Por supuesto que yo no quería quedarme atrás, no lo quería perder, por ende, quería también tener un rol activo para que no crea que estaba con una santa. Le decía que me mordiera los pezones y que me cogiera las tetas más fuerte, con esas palabras, sabía que eso lo excitaba y tenía razón, se movía más fuerte, tenía una cara como fuera de sí. Él estaba sobre mí y nos frotábamos, me excitaba un montón sentir su pene duro a través de la ropa. De lo más brusco me desabotonó el jean e intentó bajarme el cierre pero no lo dejé. O sea... estaba excitada, me gustaba sentirlo y hasta ese momento también estaba ilusionada pero después qué iba a pasar, nos forcejeábamos y solo pensaba que no podía ser. No tenía nada que ver con que no teníamos condones ni con que pensara que estaba mal, solo que no podía ser, me agarró de sorpresa y mi instinto fue negarme pero él insistía con el forcejeo. Todo el rato forcejeando, ni una sola palabra, era obvio que yo no quería nada y que él estaba dispuesto a obligarme así que tampoco había mucho que decir. Seguimos con el forcejeo y obviamente él ganó. Logró meter una de sus manos a través de mi jean y mi calzón, a pesar de que no logró bajarme el cierre, y me metió un dedo. - No te depilas, ¿no? - No, imbécil, saca tu mano de ahí - le dije refunfuñando, colorada, violada, herida-. No fueron las palabras. De hecho, fue mi rostro. De un salto se puso de pie y me vestí más que rápidamente. Le dije que se vaya y lo acompañé al paradero porque el imbécil no sabía qué carro tomar.